domingo, 24 de enero de 2016

SEAN

Han elegido un escenario menos hostil. 
Una mesa delgada al fondo. 
Hay oscuridad y círculos paralelos en el suelo. También libros vacíos y un sillón con la nuca apagada. 
Él es una roca. Una roca débil y húmeda.
Bigote que no supera las comisuras; su cabello blanquecino es atávico y sólido.
Charlie:
Una sola pregunta…
Por qué él y por qué así.
Por qué si conoce al menos treinta y ocho de las muertes.
Sean, el vaquero frío y roto. Su mandíbula tiembla.
Ojos azules enfermos.
Ojos azules porosos.
No hay voz sino disparos muertos. Mira a izquierda y derecha, aprieta los labios.
Resultan sencillas las preguntas.
Obvias.
Y también la respuesta…
Hay una visión gruesa, sin matices. 
Su discurso es complejo. No son creíbles las soluciones morales.
Ni para Charlie, ni para él.
Encontraron litros de agua pura en el maletero del coche.

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