viernes, 17 de agosto de 2012

LOS ESPEJOS DEL SUEÑO

Dicen que el sueño es un fiel e insobornable encubridor. Puede desatar los secretos inconfesables del alma y retenerlos con paciencia. Nos permite navegar en su corriente envolvente construyendo los limites de su propia supervivencia. Las voces de un sueño suenan, en algún caso, distorsionadas. Es posible que los objetos se deslicen como masas abruptas y retorcidas. Puede que en algún sueño experimentemos la marca de una bofetada febril. Pero, en el fondo, en mi sueño, como en el de todos, soy quien debo y quiero ser. El sueño me permite disfrutar con el sonido de mis pasos, examinar el dolor como un reflejo distante y vulnerable, saborear el tacto de una nebulosa imposible, irreal en un estado luminoso de consciencia. Pero a este artista le ocurre todo lo contrario. Es capaz de realizar cuadros sin tener ningún conocimiento técnico de pintura. La critica los ha calificado como verdaderas obras maestras. Sin embargo tiene un problema. Las ejecuta cuando duerme. Estando despierto pierde su don. Ni siquiera las reconoce como propias. Toda la magia de sus dedos se evapora como la espuma de una ola moribunda. Sin duda, no hay mayor desgracia que soñar en el lado equivocado del espejo. 

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